Diciembre. Tradiciones, festivales y ferias populares

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EN UN MUNDO CADA VEZ MÁS GLOBALIZADO, LAS TRADICIONES SE CELEBRAN DE MANERA MUY DIFERENTE SEGUN CADA TERRITORIO.

 

El diciembre es un mes para hacer balance de lo que ha ocurrido durante el año y en el que se evalúa todo lo que queremos dejar atrás y mejorar lo que queremos tener de antemano. Pero el diciembre también marca los días festivos que nos esperan y que coinciden con una gran cantidad de fiestas populares, actos y ferias tradicionales. Vuelve la Navidad y llegaremos al fin de año que nos llevará a un nuevo cambio de fecha y de nuevos deseos y proyectos.

 

Cuando llegan estas fechas tan señaladas en nuestras agendas, en las que todo está presente, también llegan con fuerza las comidas abundantes. Aparecen en escena los dulces navideños, como los polvorones y el tradicional roscón o, contrariamente a nuestra costumbre de tomar marisco y pescado, se imponen los banquetes de ricos y sabrosos asados ​​de carne. Pero, sobre todo, llegan estos días de reunión, días emotivos y especiales en los que compartir momentos e instantes disfrutando con nuestros más allegados.

 

Estas fechas se convierten en todo un referente y sólo, según quien sea nuestro interlocutor y donde nos encontramos, entenderemos la Navidad de una manera u otra. En cualquier rincón del mundo, incluso el más pequeño, millones de personas celebran estas fiestas marcadas por la tradición y sus creencias religiosas que, con el tiempo, han llenado cada país con sus ritos, su música, sus preparativos y sus costumbres propias. Una panorámica muy abierta sobre el sentido de estas celebraciones que nos permiten, ante todo, vivir momentos mágicos, llenos de felicidad.

 

Gracias a la diversidad de culturas se pueden disfrutar de diferentes tradiciones. Aunque en cada país o región los ingredientes principales de todas estas fiestas que se acercan son comunes y predomina el sentimiento generalizado de amor, fraternidad y solidaridad, hay algunas notables diferencias que hacen que en cada territorio las celebraciones navideñas sean singulares. Celebración cristiana más que festividad, la Navidad no es una fiesta que se celebre por igual en todos los países del mundo, unas diferencias que se encuentran en el origen de su religión. Cristianos, musulmanes, hinduistas y budistas discrepan sobre cómo venerar el profeta que da pie a estas celebraciones. El judaísmo no celebra la Navidad, sino que su fiesta típica es el Hanuka, o festival de las luces, durante ocho días en diciembre. Los musulmanes, por su parte, celebran dos fiestas: el Eid al-Fitr, festividad inmediata al ayuno del Ramadán, y el Eid al-Adha, festival del sacrificio durante la peregrinación a la Meca, ciudad que todo musulmán debe visitar al menos una vez en la vida. El budismo no lleva a cabo grandes festejos este mes, pues su calendario asienta el año nuevo en el mes de febrero. Las celebraciones de esta religión están basadas, fundamentalmente, en aspectos de la práctica religiosa y armonía familiar, más que en grandes comidas. Finalmente, por su parte, los hindúes celebran el Diwali, una especie de Navidad adelantado en noviembre. Durante esta festividad, una de las principales celebraciones del calendario hindú, se da inicio al nuevo año con una fiesta en la que se regalan dulces entre familiares y amigos, y donde se conmemora el triunfo del dios Ram sobre el demonio Ravana.

 

Previamente a los días de Navidad, hay diferentes ferias y actos populares. Algunas de ellas se llevan a cabo con la finalidad de ayudar tanto en la decoración como en la preparación de las fiestas navideñas. Se puede encontrar una amplia oferta cultural, lúdica o de objetos decorativos para poder ambientar estas fechas.

 

Durante todo el mes de diciembre tienen lugar diferentes actividades, ferias, mercados populares e incluso actos solidarios. Desde la Feria de la Purísima en Sant Boi de Llobregat, en la Fira de l’Abet en Espinelves, el Mercat Medieval de Vic o las numerosas actividades y actos solidarios que quieren colaborar y apoyar a los más necesitados. También es necesario hacer referencia a la Fira de Santa Llúcia. La fecha más antigua conocida de esta feria corresponde a 1786. Es una fecha bien concreta y no da lugar a dudas sobre la época en que se empieza a celebrar. Aunque ha ido evolucionando con los años, actualmente la feria suele empezar a principios de diciembre y se pueden encontrar numerosas paradas que, ubicadas por diferentes sectores de productos y servicios, ofrecen todos aquellos artículos que se necesitan para adornar los hogares, establecimientos o espacios para ambientar las fiestas navideñas. La feria también va acompañada de numerosas actividades organizadas en paralelo y una exposición de maquetas artesanales de pesebres.

 

Otra de las actividades remarcables de este mes de diciembre son las representaciones de los “Pesebres vivientes” que se llevan a cabo en toda Cataluña y que suelen empezar a partir del día 6 de diciembre. Hay un calendario de representaciones que se concentra principalmente en los días festivos y en fines de semana.

 

Y no se puede terminar el año sin asistir a la Fiesta del Pi. Cada 30 de diciembre, en Centelles, se lleva a cabo esta fiesta que está documentada desde 1751. Vinculada a la patrona local, Santa Coloma, se trata de una celebración que coincide con el solsticio de invierno. Esta fiesta mereció el título de Fiesta Tradicional de Interés Nacional otorgada en 1987 y reclasificada posteriormente como Fiesta Patrimonial de Interés Nacional en 2010.

 

Aunque han vuelto las restricciones, buena parte de estos actos se desarrollan al aire libre, lo que permite disfrutar de ellos con una “cierta normalidad”.

Por último, el cambio de año llena las ciudades y capitales del mundo en actos de celebración por la entrada al nuevo año. Una vez más, las restricciones volverán a estar presentes y las grandes concentraciones estarán limitadas, pero en el entorno familiar o de amigos, y en formato reducido, todavía quedará la oportunidad de poder celebrar un cambio de año. En Cataluña es tradición hacerlo con una copa de vino espumoso y los doce granos de uva que deben comerse coincidiendo con las doce campanadas que dan entrada a un nuevo año que se espera que nos lleve la recuperación deseada.

 

En condiciones normales de convivencia, Times Square en Nueva York, los Campos Elíseos en París, el Big Ben en Londres o la Plaza de la Puerta del Sol en Madrid se llenan a tope para celebrar el cambio de año. En Barcelona, ​​hasta los últimos años, no había habido un lugar tan emblemático, pero desde el 2013 con la celebración multitudinaria junto a la Fuente Mágica de Montjuic y toda su Avenida Maria Cristina se había convertido en punto de asistencia obligada. Este año, estas plazas también verán alterada su propuesta lúdica de celebración y tendrán que adaptarse a las medidas locales y nacionales que cada región haya impuesto. Por lo tanto, se deberá hacer seguimiento de las medidas obligatorias vigentes en cada lugar en el caso de que haya interés por asistir.

 

Aparte de todo, en el ámbito familiar más íntimo, las comidas tradicionales de fin de año y los encuentros en formato reducido serán los que mantendrán las tradiciones de este final de año. La gastronomía tradicional de cada hogar es la protagonista, acompañada de los vinos y cavas más artesanales y prestigiosos que cada familia decide aportar para compartirlos con la cena y el almuerzo del cambio de año.

 

También se recomienda la opción para disfrutar de una experiencia turística privada a través de los programas #VipXperience donde se ofrecen una variedad de programas exclusivos para disfrutar de forma privada de una experiencia excepcional durante las fiestas navideñas

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